
Homenaje del Ateneo de Alicante al Cronista Enrique Cutillas Bernal
15 Enero, 2007 by Enrique Cutillas8 Agosto, 2006 by Enrique Cutillas
La nota a pie número 89 en el trabajo sobre el Dr.Balmis «Con medios humanos y divinos»: la lucha contra la enfermedad y la muerte en Alicante en el siglo XVIII, de Enrique PERDIGUERO GIL, hace una llamada a la obra de Enrique Cutillas Bernal para tolo lo relacionado con la Santa Faz:
http://balmis.umh.es/eperdiguero/Con medios humanos y divinos.pdf
Enlaces relacionados
16 Julio, 2006 by Enrique CutillasBiblioteca - Archivo Municipal / Ayuntamiento de Alicante
Desde la más antigua, escrita por Vicente Bendicho en el siglo XVII, hasta la
más reciente redactada por Enrique Cutillas Bernal. …
http://www.alicante-ayto.es/archivo/biblioteca.html
Colaboración para la revista Festa 2006
7 Julio, 2006 by Enrique Cutillas
CRÓNICA MUNICIPAL DE LES FOGUERES DE LA REPUBLICA
Enrique Cutillas Iglesias
Llevado por esa coyuntura bendecida por el Estado en virtud de la cual este año toca recordar el setenta y cinco aniversario de la proclamación en España de la Segunda República, las siguientes páginas bucean en acuerdos, discusiones y tribulaciones que en plenos y comisiones de Ayuntamientos republicanos se produjeron a cuenta de la fiesta de Fogueres entre 1931 y 1936. En mi descargo y para desmarcarme del seguidismo de las conmemoraciones, estas páginas siguen las fiestas de esos años pues existe identidad temporal entre el nacimiento de las fogueres y la II República. En estos momentos, las Hogueras de San Juan adquirieron modos y usos de los que deriva la fiesta que hoy conocemos. En estos años se discutió si permitir plantar hogueras infantiles causaba o no perjuicios y cuando el Consistorio republicano dio el respaldo económico indiscutible y necesario para el despegue de la fiesta. En estos años la fiesta adquirió mucho de su carácter actual y afortunadamente, su permanencia no dependió del cambio de régimen.
Comencemos mirando un año atrás, 1930, para ganar perspectiva. Las nuevas fiestas que manos privadas, Alicante Atracción, venían impulsado en la Ciudad desde 1928 se habían revelado rotundo éxito. El Ayuntamiento, consciente de ello, y muy receptivo con las nacientes Fogueres no ocultaba su interés en alentar el tirón de los recientes festejos. Los parlamentos del Pleno del Ayuntamiento desprenden un sentimiento de unión, casi pastoril, donde distintos grupos coincidían sin muchos matices. En este ambiente, las fiestas de la capital daban cobijo a otros pueblos de la provincia. Algo similar se apreciaban de la ciudad de Alicante respecto a Valencia y en fin, en una escandalosa camaradería entre regiones vista con la mirada de hoy.
En Sesión Ordinaria de 26 de marzo de 1930, daba «cuenta el señor Interventor de una instancia de don José María Py y Ramirez de Cartagena, presidente de la Comisión Gestora de Comisiones de “Fogueres de San Chuan”, solicitando el auxilio económico del Excmo. Ayuntamiento para las fiestas de San Juan y San Pedro». Leído el informe sobre dicha instancia, el señor Mataix manifestaba que le parecía bien lo solicitado “y que todavía estima que lo que se pide es poco, pero considera que ha de tenerse en cuenta el alcance económico del Erario Municipal y por ello propone que se estudie el asunto por una ponencia asesorada por el señor interventor». El acta continúa expresando que Mataix:
«…desde luego estima que debe exigirse que todas las bandas que contraten las Comisiones de fogueres sean de esta provincia y cree que debe visitarse a los Ayuntamientos de los municipios más importantes de ella, a fin de que concurran a las fiestas de Alicante y envíen cada uno de ellos una carroza para que tome parte en la batalla de flores que debe organizarse, con todo lo cual se llevará a cabo la necesaria atracción de los pueblos alicantinos afirmándose las corrientes de simpatía y de afecto que deben mediar siempre entre ellos y la capital.»
Continuaba en la palabra el alcalde Florentino de Elizaicin y España que «elogia la idea del señor Mataix. Recuerda los actos de ayer que han servido para estrechar los vínculos de cariño que unen a Villena con Alicante. Expresa que el Ayuntamiento de dicha Ciudad desea que el de esta capital y su banda municipal concurran a las fiestas de Villena y termina proponiendo que los señores García Sánchez, Mora y Mataix para formar parte de la ponencia, con él y con el señor interventor, que ha de informar la solicitud de las Comisiones de las “Fogueres”»
Estos actos de ayer que subrayo se refieren al homenaje al músico Ruperto Chapí que tuvo lugar el 25 de marzo y al que acudieron las representaciones villenenses, que quedaron agradecidos por la acogida y agasajos tributados durante el mismo. Los gastos del homenaje ascendieron al final a tres mil novecientas veinticinco pesetas con cinco céntimos, suma abonada por mitad entre la Diputación Provincial y el Ayuntamiento.
«Los señores Lloret y Mataix entienden que teniendo un verdadero carácter provincial las fiestas que van a celebrarse, debe pedirse a la Excma. Diputación que coadyuve a ellas y gestionar el concurso de otras entidades para conseguir que aquellas tengan el máximo lucimiento.»
Sorprende la predisposición y acuerdo de pareceres entre los reunidos en esa sesión semanal. Al final, y quizás por eso la fácil coincidencia, los asistentes reconocen que las disquisiciones sobre las recién nacidas fiestas no dejaban de ser algo trivial o frívolo en la vida de la Ciudad como refleja el hecho de que “terminado el despacho ordinario da cuenta el señor Alcalde de la gestión que ha iniciado acerca de tres asuntos de verdadera importancia para Alicante”
La Fiesta mimada de la Ciudad.-
Bien podrían reclamar otros festejos esos años aquello de que “de fora vindràn que de casa ens tiraran”. Situemos algunas cifras que ayuden a comprender la dimensión de la Ciudad y las cifras de la fiesta: En 1929, el padrón de habitantes arrojaba 73.221 habitantes de derecho, y apenas 250 más de derecho. En cuanto a determinar si el dinero que el Ayuntamiento destinaba a las Hogueras esos primeros años era mucho o poco, comparémoslo con el acuerdo municipal referente a las celebraciones de Santa Faz, indiscutible techo de alicantinismo y poderío: tras discusión, se acuerda en 1930 “que siendo el Excmo. Ayuntamiento el Patrono de la Santa Faz y del Monasterio en cuyo recinto se guarda la Sagrada Reliquia”, debe darse a las obras de restauración del camarín una cantidad entre dos mil y tres mil pesetas. Las cuentas de la festividad de Santa Faz ascienden ese año a quinientas veinticinco pesetas con cincuenta céntimos.
Las fiestas de Fogueres habían entrado con fuerza en la dinámica municipal y pronto fueron la niña mimada de los concejales. Como veremos más adelante, cada comisión de Fogueres, por el mero hecho de estar debidamente constituida, recibiría quinientas pesetas de subvención, cifra muy respetable frente a la que otras comisiones de festejos callejeros de más tradición no aguantaban comparación presupuestaria. A modo de ejemplo, las fiestas en honor a San Pascual que se celebraban del 14 al 17 de mayo de 1930 en la calle que lleva el nombre del santo recibían 50 pesetas de subvención y «cien pesetas para las fiestas que el caserío de Tangel proyecta celebrar en los días nueve y diez de los corrientes en honor de su excelsa Patrona, la Virgen de las Virtudes». Frente a estos acuerdos, en la misma sesión de 4 de junio de 1930 se autorizaba abonar a don Lorenzo Aguirre la cantidad de cuatrocientas pesetas, como importe del boceto del cartel anunciador de las fiestas de “Les Fogueres de San Chuan”. Ese mismo mes se autorizaba a la Alcaldía “para abonar a los señores Such y Carbonell mil seiscientas pesetas, importe de seiscientos cincuenta carteles a seis tintas” anunciadores de «Les Fogueres de San Chuan». Un auténtico derroche de medios, sólo para la creación y publicación de carteles de Fogueres: al menos tanto como restaurar el camarín del monasterio de Santa Faz, y veinte veces más que lo entregado para las fiestas de las partidas rurales.
Además del desembolso económico que recibían las Hogueras y que sin duda favoreció su éxito, el número de delegaciones municipales que se ordenaban constituir también creció y los encargos a especialistas terminó por implicar a más sectores alicantinos: Ya con un nuevo máximo regidor, en sesión de 30 de abril de 1930 el señor alcalde don Gonzalo Mengual Segura proponía y así se acordó, designar una comisión presidida por el teniente de alcalde don Agustín Mora y formada por los artistas alicantinos don Vicente Bañuls y don Heliodoro Guillén, y por un representante de la Asociación de la Prensa y otro del Ateneo, “a cuyas entidades se pedirá que los nombren para que sin pérdida de tiempo se celebre un concurso de bocetos para la propaganda de las fiestas de San Juan y San Pedro”. En ese mismo momento, el Consistorio daba cuenta de que don Jose María Py y Ramirez de Cartagena había “ofrecido gratuitamente un boceto del que es autor, acordándose pasar dicha oferta a la Comisión antes nombrada.” Nótese el interés por gestionar la fiesta: muy pronto se plasmó el acuerdo de los concejales en implicar a la municipalidad y, a través de ellos a otros sectores alicantinos, en unos festejos concebidos e impulsados por manos privadas.
Como anunciaba más arriba, era en sesión de 7 de mayo de 1930 que el alcalde don Gonzalo Mengual Segura manifestaba «que ha recibido la visita de las comisiones de “Les Fogueres” interesándole la pronta resolución de la instancia que tienen presentada y muy en especial de la parte de la misma que afecta a la fijación de subvenciones». Por unanimidad se acordaba conceder la subvención de quinientas pesetas a cada una de las fogueras que se ajustase a las condiciones consignadas en la instancia de 17 de marzo último que encabezaba el expediente, y otorgar un primer premio de mil pesetas, un segundo de seiscientas y el tercero de cuatrocientas. Además “se autoriza a la Alcaldía para que designe una comisión bajo la presidencia del Teniente de Alcalde Don Agustin Mora y formada por señores concejales a fin de que intervenga en cuanto afecte a las fiestas que van a celebrarse en la última decena del próximo mes de junio”.
Las Fogueras no solo eran reclamo turístico o artístico: El Ayuntamiento presumía de ellas. El alcalde don Gonzalo Mengual Segura daba cuenta detallada «de su viaje a Barcelona, expresando la labor de acercamiento de unas regiones a otras, logrado al reunir en aquella Ciudad a los alcaldes de todas las capitales de provincia y refiriéndose de modo especial al acto celebrado en la Casa Valencia en el que pudo exteriorizarse el afecto entre las tres provincias de nuestro antiguo Reino y en el que él tuvo buen cuidado de exteriorizar que los alicantinos supeditamos el regionalismo al afecto espiritual y de hermanos entre los pueblos y ante todo, a nuestro españolismo, al deseo de que aparezcan borradas fronteras y límites entre provincias para que resplandezca una Patria grande y única». Terminaba la exposición del Alcalde diciendo que el señor Conde de Güell le dio un abrazo para los alicantinos y que en su deseo de perfecta unión de las tres provincias valencianas, había invitado a los Alcaldes de Valencia y de Castellón de la Plana a las próximas fiestas de “Les Fogueres”.
Dos breves apuntes de contraste de este bucólico contexto político de entonces con el de hoy día: primero, con respecto a las lenguas, sin aprieto se aprobaba en la sesión ordinaria que habiendo «recibido también un oficio de la Asociación de médicos de lengua catalana que en Barcelona existe, redactado en catalán y en su visita ha invitado a dicha entidad a que reproduzca en idioma nacional la expresada comunicación para poder contestarla». Y segundo, en sesión de 11 de junio de 1930, por unanimidad se acordaba suscribir la solicitud del castillo de Montjuic a Barcelona, la cual va a elevarse al Gobierno a iniciativa del señor Alcalde de Valladolid. Dudo que de Valladolid, y mucho menos de su vecina Salamanca, viéramos instada tal iniciativa hoy.
El 20 de junio 1930 la sesión daba cuenta de las cartas recibidas por el señor Alcalde “de sus compañeros de Valencia y Castellón de la Plana, aceptando la invitación que el señor presidente les dirigió para asistir a las fiestas de ‘Les Fogueres’ y anunciando que llegarán pasado mañana domingo. Añade el señor alcalde que también ha invitado a los señores alcaldes de las poblaciones de esta provincia que son cabeza de partido judicial y propone que se les obsequie con una comida que se celebrará el día veinticuatro por la noche, abonando los gastos de la misma por mitad la Excma. Diputación Provincial y el Excmo. Ayuntamiento. Propone además tomar a su cargo los gastos de la estancia en Alicante de los señores alcaldes de Valencia y Castellón, al igual que hace la Diputación con los de los señores presidentes de las diputaciones de las provincias hermanas de la nuestra. Por unanimidad era aprobada en todas sus partes la anterior propuesta del señor presidente a quien se le autoriza para que designe el local adecuado para servir la comida de referencia, gestionando al efecto que se ceda un salón del Casino, del Real Club de Regatas o de otra entidad”
El énfasis en que esta comida se hiciera en “local adecuado” deriva de que en sede municipal, unos días antes, el teniente de alcalde Guardiola Ortiz había reconvenido al gobierno municipal a cuenta de un almuerzo que el Ayuntamiento ofreció en “La Alianza” a personalidades invitadas a la ciudad. La historia es la siguiente: La mañana del 16 de abril de 1930, el alcalde Florentino Elizaicin dispensó recibimiento a unos “señores médicos extranjeros y españoles que van realizando una excursión por esta costa de Levante”. Se sirvió en “La Alianza” un banquete a base de platos típicos del país que los expedicionarios elogiaron grandemente, así como el vino Fondillón, que fue servido para los 250 comensales, pero que hubo de organizarse con gran rapidez. Al igual que en Elche habían bautizado una palmera esa mañana, después de comer los comensales se trasladaron al paseo de los Mártires donde se había bautizado una artística palmera de cinco brazos en forma de candelabro, dándose el nombre del doctor Rodríguez Pinilla. El importe total de los gastos realizados con motivo de la excursión ascendieron a dos mil setecientas ochenta y ocho pesetas, de las que el Ayuntamiento sufragaba mil ciento cuarenta y cuatro, otras tantas la Diputación y 500 el colegio de médicos. El señor Teniente de Alcalde Guardiola Ortiz estimaba que era poco lo gastado y que él hubiera deseado que se invirtiera mayor cantidad mejorando el banquete ofrecido a los excursionistas y sirviendo en local más adecuado que en el Balneario “La Alianza” y expresaba su deseo de que en cualquiera otra ocasión que se presente, se eviten los defectos que ahora se advirtieron, gastando para ello lo que sea necesario.
Desechada la idea de ofrecer el banquete en el Salón Azul del Ayuntamiento por la dificultad de montar en la Casa de la Ciudad cocinas adecuadas, el banquete de agasajo se llevó al Club de Regatas. Esta vez sí se cumplieron las expectativas, pues terminados los festejos, el 2 de julio de 1930 el Ayuntamiento expresaba el agradecimiento a las Sociedades Casino de Alicante y Real Club de Regatas por haber contribuido a los agasajos y obsequios dispensados a los referidos señores alcaldes. Los gastos efectuados con motivo de la asistencia de los citados alcaldes a las fiestas de les Fogueres de San Chuan, importaban la suma de mil seiscientas noventa pesetas con noventa y dos céntimos, que eran satisfechos con cargo a la consignación presupuesta para fiestas. Motivos estar satisfactorios tenían, pues el Ayuntamiento había desembolsado más por esta invitación a los alcaldes que por la comida en La Alianza a doscientos cincuenta médicos visitantes.
El Consistorio reconocía con complacencia que las fiestas de hogueras de 1930 habían sido satisfactorias y a propuesta del señor Alcalde adoptaban “los siguientes acuerdos: Primero.- Felicitar a todas las comisiones de Fogueres por la brillantez que este año ha revestido el festejo, por la belleza artística de dichas fogueres y por el grandioso éxito obtenido; Segundo.- Expresar igual felicitación y la gratitud del Ayuntamiento a don José M.ª Py Ramírez de Cartagena, por ser el creador de tan popular festejo y por su entusiástico, valioso y eficaz concurso personal en la organización y celebración del mismo”.
Hogueras son Influencia: Primeras Discrepancias.-
Transcurridos con brillantez los primeros ejercicios fogueriles, los acuerdos consistoriales estaban siempre más cerca de tirar la casa por la ventana que de la austeridad. Al planificar las Fogueres de 1931 las disputas por el control último de la fiesta empezaron a surgir. No tanto por su ejecución sino por el poder que se derivaría de gestionar una actividad de tanto éxito y presupuesto. Lo primero fue discutir si la Comisión Gestora corría el riesgo de arrogarse facultades y decisiones que deberían corresponder al Ayuntamiento. Así, en sesión ordinaria de 17 de septiembre de 1930,
«…leída la instancia del señor Presidente de la Comisión Gestora de ‘Fogueres de San Chuan’ y después de expresar el señor Alcalde [Gonzalo Mengual] su opinión conforme a que se otorgue a la misma potestad suficiente para resolver cuantos asuntos tengan relación con el popular festejo y de aclarar conceptos que expone el [Teniente de Alcalde] señor Llorca que si bien se muestra conforme con que se le conceda por lo que afecta a su funcionamiento y mecanismo, pero no hasta el extremo de que quede desligada de la autoridad municipal, significando la Presidencia que no es de temer tal caso, puesto que el Ayuntamiento siempre vigilará los actos de aquella y estará en plano superior, se acuerda el reconocer a dicha Comisión como autoridad bastante en festejos que correspondan a ‘Fogueres de San Chuan’ y para sus tres determinados días de celebración y su organización y desenvolvimiento durante el año, haciéndolo así público por medio de la prensa para conocimiento general”.
Los ojos golosos de medrar estaban posados, no sólo en ostentar el control sobre la fiesta, sino en beneficios colaterales, como explotar su publicidad. Aprovechando el tirón de la maquinaria fogueril auspiciada por el Ayuntamiento, el cuatro de marzo de 1931 en el acta de la Comisión Permanente se lee “pasada a informe de la Comisión instancia de don Miguel Carrillo Soler en la que pide se le autorice para implantar durante las fiestas de junio una ‘foguera’ anunciadora, cuyo boceto acompaña”. Una semana después, el día 11, la Comisión de Gobernación propone que la solicitud de don Miguel Carrillo Soler se resuelva al mismo tiempo que los demás expedientes de fogueres, y de acuerdo con la comisión que entienda de ello. Finalmente, tan lucrativa propuesta sería rechazada, cuando el 29 de abril de 1931 “a propuesta de la Comisión se desestima solicitud de don Miguel Carrillo Soler que interesaba se le autorizase para instalar una foguera anunciadora y figuras sueltas, también anunciadoras en las calles de la capital durante las próximas fiestas y que se otorgase dicha concesión por diez años”. Sin embargo, habían precedentes de estas fogueras publicitarias, como la que plantada el ejercicio anterior, anunciaba “el famoso camión Chevrolet que la casa Arques y Bonmati Ltda. Exhibe en la Plaza de Isabel II frente a su salón de exposición”.
La Comisión Permanente trataba otros asuntos de la fiesta esos días, más alejados de carácter especulativo y con cierto poso cultural o artístico, aunque el fin último fuera la promoción de la fiesta. Por ejemplo, el 11 de marzo de 1931:
“….el señor García Ruiz dice que se han puesto en circulación sellos de propaganda de ‘Les Fogueres’ y como no pueden expenderse en los estancos debiera estudiarse el medio de darles la debida difusión para que llenen su objeto. El señor Guardiola estima que la manera de que circulen lo más posible esos sellos será adquiriéndolos el Ayuntamiento y efectuando su reparto. La Presidencia ofrece ocuparse del asunto”.
El 18 de marzo de 1931 habían sido aprobadas las bases del concurso para la confección del cartel anunciador de ‘Les Fogueres’ de San Chuan entre las cuales figuraba la concesión del premio único de quinientas pesetas que abonaría el Excmo. Ayuntamiento. Y se acordaba tras “haberse fallado el concurso de bocetos para el cartel de ‘Les Fogueres’, se acceda autorizar a la Alcaldía para que celebre nuevo concurso de litografías para la confección de dicho cartel.”
La música, composiciones y bandas, ha sido desde siempre un elemento enriquecedor y distintivo de nuestras fiestas. El primer día de abril de 1931, el señor Guardiola manifestaba “que en Madrid se ha ejecutado por primera vez el pasodoble ‘Fogueres de Sant Joan’, del que es autor nuestro paisano el director de esta Banda Municipal Don Luis Torregrosa, siendo un éxito franco el obtenido, e interesa se le felicite telegráficamente con tal motivo. El señor alcalde expresa haberse anticipado a los deseos del señor Guardiola, pues tan pronto se enteró del hecho, dirigió una expresiva carta congratulatoria al aludido maestro compositor”.
Ya tras las elecciones y con el primer Ayuntamiento de la República, sobre el asunto de la música de fogueras aparece con fecha 22 de mayo de 1931 un escrito “de don Joaquin Candela Ardit proponiendo forme parte del programa de las próximas fiestas ‘Fogueres de Sant Joan’ un concurso de Bandas de música, provincial o regional: que al no quedar ya tiempo para organizarse la del pasodoble, concediéndose una subvención a la música que ejecutase el pasodoble más del gusto del público”.
Ante las inminentes fiestas de Fogueres de San Chuan, la Sesión de 19 de junio de 1931 acordaba: “1º, conceder una subvención de quinientas pesetas a cada una de las veintidós fogueres patrocinadas por la comisión gestora de dicha fiesta; 2º, Otorgar tres premios, en cuantía de mil pesetas el primero, de seiscientas el segundo; y de cuatrocientas el tercero, que se adjudicarán a las tres fogueres que resulten de mayor mérito artístico, destinándose además tres estandartes que el Ayuntamiento costeará – sin que el total importe de ellos exceda de ciento cincuenta pesetas– para cada una de las tres dichas que se premiaren;3º Nombrar un jurado para que adjudique los tres aludidos premios que integrarán: El señor Alcalde o persona en quien delegue, Don Emilio Valera, Don Manuel Cantos, Don Francisco Martínez Maciá, don Francisco Martínez Martínez, Don Adelardo Parrilla y don Vicente Bañuls, facultándose a la Alcaldía a fin de que si alguno de dichos señores no aceptase, designe la persona que haya de sustituirle; 4º Autorizar al señor Alcalde para que si en momento oportuno lo estima conveniente, organice cualquier otro festejo o acto que se relacione con los proyectados”.
Fallas y Fallos de Seguridad.-
Antes de que nada ocurriese, la municipalidad se mostraba consciente del peligro de jugar con fuego (en sentido literal) pero no se revelaba preocupada en expresarse siempre con rigor y leemos expresiones que hacen saltar chispas (en sentido figurado).
Las fiestas ya se condicionaban a la protección de riesgos: el 29 de abril de 1931 “de conformidad con lo que la Comisión propone se autoriza a don Martín Fuentes Navarro para instalar una barraca valenciana [sic] durante las próximas fiestas de Les Fogueres en el andén lateral de la Avenida de Alfonso el Sabio, frente a la chocolatería de Julio Abril Ros, en la inteligencia de que caso de ser quemada dicha barraca habría de llevarse a sitio en que no pudieran sufrir perjuicios los árboles que allí existen”.
Pasadas las fiestas, las consideraciones sobre la seguridad y perjuicios causados por la cremà seguían siendo argumentos utilizados. En ruegos y preguntas de la Sesión Ordinaria de la comisión Permanente de 3 de julio de 1931, el señor Martínez Torregrosa, de la minoría socialista, formulaba petición acerca de que para el próximo año, se procure, que las “fallas (sic.) de San Chuan” tengan menos elevación y más reducido emplazamiento, evitándose así la repetición de daños cual en los en el presente producidos en edificios particulares y en el arbolado. Lee una nota de la que resulta que entre las distintas vías de la ciudad en donde se hallaban emplazadas fallas, han sufrido perjuicios: En la calle San Vicente, dos árboles; en la plaza del Mercado otros dos; en la de Chapí, tres; en la de Alfonso el Sabio, dos; en la de Benito Pérez Galdós, tres; en la de Navarro Rodrigo, uno; y en la avenida del 14 de Abril, uno”, limitándose la Alcaldía a indicar que se tendría en cuenta lo expuesto por dicho señor Concejal.
La confusión semántica en fin, no era predicable sólo los miembros del Consistorio y el rigor faltaba por otros lados: La propia foguera de Plaza Chapi, aún siendo la única de las comisiones en hacerlo así, se dirigía por escrito al “Sr. Presidente de la Comisión Gestora de las Fallas de Alicante”. También personas ajenas a la fiesta pero interesadas en ella erraban en la terminología, como fue el caso del murciano Antonio Vera, responsable de ‘FruitExportes, Established 1905’ que en escrito dirigido al Ayuntamiento solicitaba que la banda de su pueblo asistiera a las fallas que se celebran a finales de junio.
Ya en 1932, el señor Martínez Torregrosa dirigía el ruego relacionado con la altura de las hogueras cuyas dimensiones considera que deben estar en relación con el lugar de su emplazamiento, pues por no haberlo tenido así en cuenta el año anterior se incendiaron algunos árboles y se estropeó alguna fachada, por cuya razón se pide que se procure evitar estos perjuicios, pues no con ser más grandes las fogueres son mejores.
En cuanto al fallo del concurso para elegir el cartel anunciador de 1932, con premio único de quinientas pesetas abonadas por el Ayuntamiento, se lo adjudicó don Juan Bonafé, de Madrid, por su boceto lema “Rojo y Mar”. Con todo, se interesó la adquisición del boceto titulado “Llamada” del que era autor Ramón Gaya Pomés de Madrid, mediante el pago de doscientas cincuenta pesetas, abonadas con cargo a la consignación de festejos.
Ese mismo año, el 22 de junio, se acuerda sufragar con cargo al capítulo de festejos la subvención anual que se concede a cada Comisión de las Fogueres de San Chuan, consistente en quinientas pesetas por cada foguera admitida por el Jurado, y conceder tres premios, uno de mil pesetas, otro de seiscientas y otro de cuatrocientas a las tres mejores fogueres cuyos gallardetes serán así mismo regalados por el Ayuntamiento.
El intervensionismo municipal alcanzaba ese año a disponer la Alcaldía que los comercios al detalle realizasen sus ventas hasta las trece horas los días 24 y 29 de junio, con el fin de encaminar el pulso de la ciudad al éxito de las celebraciones de hogueras de 1932.
Transcurrido un nuevo ejercicio, el 5 de agosto de 1932, se acordaba a solicitud del Sr. Regidor Antón García, y en apoyo de instancia que presentaba inscrita por vecinos de calle en proyecto, con entrada por Benito Pérez Galdós, lindante a la Avenida del General Marvá y Mariana Pineda, moción relativa a que dicha vía en proyecto se la rotule con el nombre del fundador de les Fogueres de San Chuan, don José Mª Py. Se adhiere a tal demanda el Sr. Alberola y propone que la citada propuesta debe ser aprobada por aclamación, ya que se trata, dice de persona a quien Alicante debe gratitud, por haber sido el inspirador de fiesta tan genuinamente alicantina.
Las condiciones a las que habían de ajustarse las comisiones para optar a la subvención, según acuerdo del Ayuntamiento en 19 de julio de 1933 eran las siguientes:
1.- La superficie mínima de su planta será de 24 m2, con altura no inferior a 7 metros y coste que no baje de 2500 pesetas.
2.- Contratar y disponer exclusivamente para la Foguera una banda de música con plantilla no inferior a 35 plazas, cuya banda intervendrá en los festejos de los 3 días que estarán plantadas las fogueres.
3.- Disparar por lo menos mil metros de tracas en cada uno de los mencionados tres días.
4.- La subvención del Ayuntamiento se entregará al presidente de la comisión previa la presentación por ésta de las cuentas correspondientes a la liquidación del festejo, con el visto bueno de la gestora y una fotografía de la foguera.
5.- Al constituirse las comisiones, y siempre antes del 31 de diciembre de cada año, la gestora notificará por oficio a la Alcaldía la relación de las comisiones y de personas que forman cada una, y de las que constituyen la citada gestora, con lo que tendrán carácter oficial popular de garantía para los vecinos.
6.- De la consignación que el Ayuntamiento acuerde para fiestas, se destinarán mil quinientas pesetas como gratificación al secretario de la Gestora.
Hogueras Infantiles.-
Si bien hoy nos parece de lo más habitual la presencia de monumentos infantiles en la fiesta, y es una excepción a mencionar que una comisión no la plante, en el Ayuntamiento de Alicante se discutió sobre la conveniencia o no de que se constituyeran comisiones de niños y en definitiva, la existencia de monumentos infantiles.
El uno de octubre de 1934, el Presidente de la Comisión Gestora de Fogueres de San Chuan remitía escrito al Sr. Alcalde Constitucional de la Ciudad, para participarle que:
“en la sesión celebrada el 29 de septiembre último, y por mayoría absoluta hay un acuerdo referente a Fogueres infantiles que prohíbe sean éstas expuestas durante los tres días de fiestas del mes de junio, por considerar que dichas fogueras no son nacidas de la inspiración infantil y sí de personas que llevan la dirección de las mismas, sin responsabilidad para ello y con intención directa a entorpecer la recaudación de las fogueres oficiales, que se ven enormemente desposeídas del mayor ingreso y a la vez boicoteadas por las que dirigen las infantiles, aparte del mal gusto que en sí van presentando algunas de las infantiles ya que llegan noticias hasta esta gestora de la constitución de varias comisiones infantiles, con tendencias políticas, y ya llegado a este punto, en correcto proceder para salir al paso de todas las infantiles que se presenten con ciertos caracteres de perjuicio moral y material para las fogueres oficiales”.
Terminaba el escrito con el ruego de la presidencia de Gestora para que tuviera “a bien ordenar la prohibición de fogueres infantiles, en evitación de peores consecuencias”. En cualquier caso, los argumentos esgrimidos para la negativa no cuajaron en el Ayuntamiento y la decisión propuesta no fue adoptada. La votación y acuerdo definitivo autorizó con normalidad la constitución de las infantiles. Pese a ser cuestionadas, ese año habían plantado hogueras infantiles en Calle Navas, Maestro Marqués, Plaza del Puente, calle Torrijos, y Plaza de la República entre muchas otras.
Al año siguiente, la posición de la Comisión Gestora para las futuras hogueras de 1936 se había moderado y por escrito de 25 de septiembre de 1935 dirigido al Ayuntamiento se expresaba que “el día 6 del mes en curso y por acuerdo tomado en mayoría, tengo el gusto de comunicar que las Fogueres infantiles tendrán reconocimiento de ellas en esta Mesa Gestora, si la foguera oficial del distrito avala a la misma y siempre que en la recaudación no molesten ni lastimen los intereses de la oficial; a tal efecto, ruégole encarecidamente y a la vez dé instrucciones oportunas al negociado que corresponde a fin de que para la aprobación de cualquier boceto infantil sea necesario vaya intervenido con el visto bueno de esta presidencia”.
En este tema rebosa candidez la solicitud de la Hoguera Infantil ‘plaza de la Baronesa de Satrústegui’:
“Manuel Rioja Fernández de 14 años de edad…con residencia en la plaza de Ramiro o Baronesa de Satrústegui nº11… espero merecer permiso para la instalación de una falla infantil en la Plaza de la Baronesa de Satrustegui, frente al número 11, de 2 metros de alta, por 1 cuadrado con arreglo al adjunto croquis.”
Y que sigue: “Esta falla tan diminuta se refiere a dos críticas: una á el proyecto tan famoso yá del funicular y la otra crítica, la del urinario en la playa, que por su tipo se a hecho popular” (sic). Por supuesto, el famoso proyecto del funicular se refería a la propuesta del ingeniero portugués Alfonso Conceiçao de la Cruz, de unir con un funicular de 700 metros de trayecto, un balneario del Postiguet con un parque de atracciones en lo alto del Benacantil, junto al Castillo, y que no llegó a buen puerto por desacuerdo entre las partes en las condiciones económicas de explotación.
Siguiendo con la solicitud del niño, cabe destacar la coincidencia de nombre y domicilio con otra petición recibida por el Ayuntamiento el mismo año, para la plaza de la República (ésta sí, escrita sin duda por un niño de 10 años, como se aprecia por la caligrafía), firmada por un hermano menor del anterior: “Luis Rioja, de 10 años de edad, natural de Alicante, con residencia en la Plaza de Ramiro o Baronesa de Satrústegui nº11, … espero merecer el correspondiente permiso para la instalación de una falla infantil en la indicada plaza frente al nº 11, de 1 metro de alta por 1 cuadrado con arreglo al adjunto croquis.”
Estas solicitudes se acompañaban de otro escrito, firmado por el presidente de la comisión (mayor) manifestando que “Autorizamos la instalación de esta foguera infantil en nuestro distrito de la plaza de la República”.
Los Dos Últimos ejercicios.-
En el Ayuntamiento se proponían estatutos para la fiesta y mínimos a cumplir por las comisiones para optar a la subvención de 500 pesetas (número de músicos en la banda, dimensiones del monumento…) El resto de decisiones seguía el pulso de años anteriores.
En sesión de 15 de marzo de 1935 se leía el acta suscrita por el jurado nombrado para otorgar el premio en el concurso de carteles anunciador de las fiestas de ese año, convocado por el Ayuntamiento. Por unanimidad se concedía el premio de quinientas pesetas al cartel de lema “A las fiestas de Alicante”, del que era autor don Antonio Marco Cecilia. Y añadía: “El jurado ha dado el mérito que concurre en el cartel que tiene por lema “Final” del que es autor don Luis Garay, y propone se le conceda una recompensa de doscientas cincuenta pesetas, editándose para cubiertas de los programas de mano y por último, teniendo en cuenta las condiciones artísticas que realzan el cartel cuyo lema es “Blasón”, del que resulta autor don Lorenzo Aguirre, propone se le conceda una mención honorífica”. Por indicación de la Presidencia, se acuerdó aceptar en todos sus extremos las propuestas del Jurado Calificador del Concurso, acordándose el pago de los dos premios que se conceden en metálico, con cargo al Capítulo de Festejos.
En cuanto a las actividades deportivas que se incorporaban esos años al programa oficial de fiestas, se celebraba un partido de fútbol, con premio de 50 pesetas, y pruebas de natación, para el que la alcaldía corría con el pago de un objeto de arte al Club deportivo Volga, según acuerdo municipal de 5 de abril 1935. Pero no fueron estos los primeros casos, pues encontramos precedentes en los programas de las comisiones, como el anunciado “gran partido de hockey entre el Valencia, ex campeón de España, y Alicante HC” encuentro disputado el 25 de junio de 1932, a las cinco y media de la tarde en el campo del Plá.
En sesión de 8 de mayo de 1935 era “aprobado por unanimidad el siguiente informe que admite la Comisión de Hacienda en la instancia que suscribe la Foguera de la Plaza de Santa Cruz: ‘Excmo. Señor: La comisión que suscribe ha examinado la anterior instancia de la Comisión de la Foguera de Santa Cruz en la que se solicita el abono de la subvención del Ayuntamiento correspondiente al año anterior: Sin entrar en el fondo de la cuestión, estiman los que suscriben que es asunto ya resuelto por el anterior Ayuntamiento, permitiéndose manifestar que no se puede ir contra los acuerdos de S.E. pues ello podría ser considerado lesivo para los intereses municipales; consignando además que a todo lo que se hace referencia en la instancia es ajena esta Comisión Gestora’”.
En 22 de mayo de 1935 el asunto a despachar era que “por la Presidencia se ponen en conocimiento de la Corporación, que siguiendo la costumbre de años anteriores, la Comisión Gestora de Las Fogueres de San Chuan, ha organizado el viaje a Orán para invitar a las autoridades oranesas y alicantinos allí residentes para que asistan a nuestras fiestas de junio. Solicita autorización para que asista a dicho viaje una representación de este Ayuntamiento que él presidirá, y asimismo la Banda Municipal, la cual dará algunos conciertos en aquella ciudad, así como una representación de la Prensa. A tal fin pide autorización para efectuar los gastos correspondientes con cargo al capítulo de Festejos. La comisión Gestora Municipal acuerda conceder una amplia autorización a la Alcaldía para organizar dicho viaje y para satisfacer cuantos gastos se ocasionen con tal motivo”.
No es baladí la importancia de Orán en Alicante esos años: el 22 de junio de 1935, el propio alcalde de Orán, Monsieur Gabriel Lambert, formaba parte de la Presidencia de la sesión extraordinaria celebrada en el Ayuntamiento ese día, y que recibía la medalla de Oro de la Ciudad de Alicante, como prueba de confraternidad y aproximación entre ambos países. El acto “es el símbolo que perpetuará las relaciones entre dos pueblos hermanos, Alicante y Orán.”. En esa sesión, el propio Alcalde de Alicante Alfonso Martín de Santaolalla Esquerdo tomaba la palabra, ensalzando el prestigio de su ilustre invitado y prometía que “el próximo año, Alicante os devolverá vuestra visita y organizaremos una mayor participación de Argel en nuestra fiesta de Fogueres y estoy seguro que el mejor éxito culminará nuestros deseos, porque si fraternalmente son los afectos que Alicante siente por Orán, no lo son menos cariñosos los que de siempre la ha unido con Argel.” Terminaba todo con un “Viva Orán; Viva Argel; Viva Alicante”. Para la ocasión se organizaba una verbena el 23 de junio a las 23 horas “en los Jardines del Paseo de Ramiro, en honor de las Autoridades de Orán y Argel y como agasajo a los visitantes extranjeros” y la Banda Municipal acudía el 21 de junio a las 8 de la mañana y 6 de la tarde, al muelle para recibir a los vapores de Argel y Orán, que habrían de arribar a dichas horas, como asimismo el día 22, a la estación MZA a la llegada del tren foguerer provinente de Madrid.
Ya en 12 de junio de 1935 se autorizaba la asistencia de la banda municipal de Música “al festival que se celebrará el próximo domingo en la plaza de toros a beneficio de Les Fogueres” y subvencionar con cien pesetas la propaganda que ofrece publicar con motivo de Las Fogueres la Revista Gráfica “Novedades”. Transcurridas las fiestas era aprobada una cuenta de 53.844,57 pesetas que presentaba la Depositaria Municipal por pagos realizados con motivo de las fiestas de Les Fogueres de San Chuan y otros festejos.
El Ayuntamiento plasmaba sus desvelos por las Hogueras, con la constitución en septiembre de 1935 del Comité Oficial de Festejos, para el que La Unión Patronal, Diputación Provincial, la Asociación de Prensa y el Ateneo de Alicante, además de la Gestora, designarían sus miembros, y todo ello conforme a los siguientes principios:
“La importancia, cada año en aumento, que tiene para nuestra capital la celebración de las fiestas de Las Fogueres de San Chuan, que con tanta brillantez han venido verificándose en los últimos años, ha llevado al ánimo de esta presidencia la idea de que es preciso organizar con toda la antelación necesaria las del próximo año, a fin de que constituyan un verdadero acontecimiento de resonancia nacional y que el nombre de nuestras Fogueres, unido al de Alicante, repercuta por todos los ámbitos de la Península atrayendo en estos días del mes de Junio el mayor contingente posible de visitantes y turistas que pueden gozar de sus fiestas, con beneficio incalculable para el comercio y la industria alicantina. A tal fin, se considera indispensable la constitución de un Comité Oficial de festejos de Alicante en el que bajo el patronato del Excmo. Ayuntamiento se agrupen en primer lugar las personas que constituyen la mesa de la Comisión Gestora de Las Fogueres de San Chuan, porque siendo eminentemente popular el origen y organización de estas fiestas, a ellos corresponde el haberles sabido encauzar y mantener en la forma que tan unánime elogio merece y juntamente con estos activos elementos representantes de algunos organismo oficiales”.
Muy pronto, uno de los primeros Cabildos de 1936, en enero, acordaba entregar a las hogueras de ese año cinco mil pesetas, que se entregarían en varias veces ante la escasez de las arcas municipales. Entre decisiones que abonaban la inestabilidad política, el 6 de febrero, y de conformidad con lo informado por la Comisión de Gobernación y con sujeción a las bases que se consignaban en su propuesta de 4 del que cursa, se acordaba anunciar urgentemente en la prensa local el Concurso de carteles anunciadoras para “Las Fogueras de San Chuan”. El 10 de abril se fallaba el concurso resultando ganador el cartel de Melchor Aracil, que llevaba por lema “Ninots”, con accésit para Gudelio Liján Ramos.
En cuanto a la polémica de las hogueras infantiles, en 1936 aparecen solicitudes para la hoguera infantil de Plaza Hernán Cortés, “Torrijos, Bazán y P.Perez” (firmado por un niño de 13 años, en calidad de secretario de esa hoguera infantil). También en Carolinas Altas, donde se solicitaba la constitución de la hoguera infantil en la calle Plus Ultra del nº 49 al nº 73. En el caso de la foguera Infantil de la plaza Séneca, era el director propietario de la escuela graduada aneja a la Escuela Normal del magisterio primario de Alicante quien suscribía que “habiendo confeccionado una foguera infantil los alumnos de esta escuela, con la colaboración de algunos elementos de la Escuela Normal para que sirva de estímulo en los años sucesivos, solicita autorización para emplazar la foguera en uno de los ángulos de la plaza de Séneca, contiguos al edificio de esta Escuela.”
Y en fin, no hay nada nuevo bajo el sol, porque también en 1936, aunque bien podría estar sucediendo ahora en 2006, la Sociedad General de Autores de España, remitía escrito al presidente de la Comisión Gestora de Les Fogueres de San Chuan, en el que le recordaba que “celebrándose con relativa frecuencia bailes de Sociedad en los diferentes distritos de la Capital, por las comisiones respectivas y negándose algunas de dichas comisiones al pago de los derechos que estas ejecuciones musicales deben tributar a la SGAE, a pesar de que los ingresos que produzcan estos bailes se destinen a fines benéficos, es por lo que me permito dirigirme a esa dignísima presidencia, con el ruego de que haga saber a todas las comisiones de distrito las obligaciones que tienen de abonar estos derechos que por otra parte esta representación procurará amoldarlos a la modestia de sus organizaciones, pensando siempre en los altos fines que se persiguen, dignos en todo momento de nuestro aplauso y de nuestro entusiasmo más encendido”.
Menos de un mes después de las fiestas de Hogueras de ese año, una parte del ejército se alzaba contra la República, lo que principiaba la Guerra Civil. Los ayuntamientos que han sido protagonistas de estas páginas desaparecían, pero nos legaron su forma de concebir las Hogueras de San Juan en Alicante.
Enrique Cutillas Iglesias
Junio de 2006
Jose Luis Ferris: Cutillas | El Pais, 22-5-2003
23 Abril, 2006 by Enrique CutillasJOSÉ LUIS FERRIS
Cutillas
JOSÉ LUIS FERRIS
EL PAÍS - C. Valenciana - 22-05-2003
El pasado martes murió Enrique Cutillas Bernal. Lo hizo en silencio y en la ciudad a la que había consagrado los cuarenta últimos años de su vida. Su afecto por Alicante se había intensificado con el correr del tiempo hasta tomar cuerpo definitivo en las obras que redactó pacientemente entre 1995 y pocos meses antes de su despedida. Lo curioso de este hombre de 63 años es su tardía vocación y su oculto talento, ya que accedió a la facultad de Geografía e Historia a los 50 años, obteniendo un brillante doctorado en 1995 con la tesis El Monasterio de la Santa Faz: El Patronato de la ciudad (1518-1804), obra que sería publicada un año después por el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert. Desde aquella fecha, la carrera de Enrique Cutillas fue tan fulgurante y prolija que, en poco más de un lustro, su tarea de historiador ha dado el fruto de cinco obras que, hoy por hoy, son un obligado referente bibliográfico del pasado local.
Tanto Lola Iglesias, su mujer, como su hijo Enrique, han podido disfrutar del contagioso entusiasmo que este hombre mostraba por la Historia, pero mucho más de la persona que enarboló en todo momento la bandera de la humildad y que, en ninguna ocasión, puso en duda su carácter sencillo y cercano. Cuando hace algo más de dos años, el alcalde de Alicante lo propuso para el cargo de cronista municipal, Enrique Cutillas fue el primer sorprendido. Tuvo sus dudas ante la responsabilidad que se le avecinaba, por eso vino a verme y compartimos algunas tardes que conservaré siempre en la memoria. La polémica que entonces desató su nombramiento nunca debió ir con él, ajeno por completo a los enfrentamientos políticos y a las críticas suscitadas. Pero a él le salpicó en el ánimo y lo sentí por su intachable bondad. Hace unas semanas se presentaron los dos primeros tomos de su Crónica de Alicante. Siglo XX. Mañana mismo saldrá a la luz el tercer volumen. No hubo tiempo para más, pero creo que ningún cronista ha dado tanto en tan poco espacio de tiempo. El artículo que publicó hace dos días en la prensa concluye con una hermosa palabra: permanece. Y eso es lo único que hoy tengo claro de hombres como él.
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